Desde Madrid, pasando por París, Anton Heunis lleva años demostrando que una joya puede hacer mucho más que completar un look. Puede cambiarlo por completo. Puede contar una historia. Puede levantar el ánimo. Puede convertir algo sencillo en algo memorable.
Tras su paso por la Semana de la Moda de París, hablamos con él sobre artesanía, moda, maxi pendientes, Madrid, tendencias y esa idea tan suya de que vestirse bien también debería ser divertido.
“La joya no está para pedir perdón”
Anton, vienes de presentar la colección AW2026 en París. ¿Cómo fue la experiencia?
París siempre es intenso, agotador, emocionante, elegante y un poco caótico, todo al mismo tiempo. Esta vez alquilamos un apartamento antiguo parisino y lo convertimos en showroom privado para presentar la colección a clientes, estilistas y gente del sector con cita previa. Para accesorios, París sigue siendo el lugar. Hay ciudades muy importantes, por supuesto, pero París todavía tiene ese peso simbólico en moda que lo cambia todo.
¿Qué tenía de especial este showroom?
La mezcla entre el espacio y las piezas. Ver toda la colección junta, en un entorno tan bonito, tiene algo mágico. Cuando diseño, primero veo las ideas en mi cabeza. Después van naciendo una a una en el taller. Pero de repente, en París, estaban todas juntas, respirando en el mismo espacio. Ahí es cuando la colección deja de ser una suma de piezas y se convierte en un mundo.

“La gente quiere fantasía, y me parece estupendo”
Se habla mucho de la vuelta de las joyas con presencia. ¿Tú también lo notas?
Sí, totalmente. La gente quiere fantasía. Quiere sentirse especial. Quiere jugar un poco más con cómo se viste. Y me parece estupendo. La moda tiene algo de refugio sano, de escapismo bonito. No lo digo como frivolidad, lo digo como placer. Ponerte unos maxi pendientes o un maxi collar y notar que de repente todo el look tiene otra energía… eso es maravilloso.
Entonces, ¿la joyería statement ha vuelto?
Yo creo que sí, aunque en España quizá no siempre lo llamaría así. Aquí hablamos más de joyas con personalidad, joyas de impacto, maxi pendientes o collares llamativos. Y sí, están clarísimamente de vuelta. Además, es una manera muy inteligente de vestir. Puedes llevar algo sencillísimo y, con la joya adecuada, elevarlo muchísimo.
¿Por qué ahora?
Porque la ropa muchas veces se ha simplificado, y entonces la joya hace el trabajo de transformar. También porque el lujo, tal y como están los precios, se ha vuelto muy inaccesible en ciertas categorías. Una pieza de bisutería de autor bien hecha, con diseño, con escala y con gracia te puede cambiar un look entero. Puedes llevar algo muy sobrio y, con una pieza especial, parecer que vas vestida de forma totalmente intencionada.

“No intento imitar la joyería fina”
Tus piezas tienen mucha presencia, pero no intentan parecer joyería clásica. Eso es muy interesante.
Claro, porque no me interesa disfrazar una cosa de otra. Mi trabajo es diseño. Es joyería de moda, sin complejos. No intenta imitar la joyería fina ni pedir permiso. Es una pieza pensada para disfrutarse por su forma, por su volumen, por su color, por su humor incluso. Tiene que girar cabezas, sí, pero también hacerte sentir bien.
¿Qué hace que una joya sea realmente Anton Heunis?
La mezcla entre artesanía, sensibilidad por la moda y ese punto vintage que no es nostalgia literal. A mí me interesa reinterpretar, no copiar. Lo mismo que veo ahora en tantas casas grandes con el tema del legado: una cosa es mirar al pasado, y otra muy distinta es repetirlo sin más. A mí me interesa coger una referencia y llevarla a otro sitio.

“Madrid tiene una alegría que no se puede fabricar”
Tu marca está profundamente ligada a Madrid. ¿Qué te da diseñar desde aquí?
Madrid me da muchísima vida. Es una ciudad alegre, luminosa, muy abierta y cada vez más internacional, pero sin perder cierta falta de pretensión que a mí me encanta. Aquí la gente sabe vivir. Hay buen humor, buena comida, noches larguísimas, muchísimo sol. Todo eso se filtra en la manera de mirar, de crear y de vestir.
¿Y España en general cómo entra en tu universo creativo?
España es contraste puro, y eso siempre me ha inspirado. Tienes el drama de un traje de luces, la fuerza de un pendiente flamenco, el peso visual de cierta imaginería católica, pero también los mosaicos, la cerámica, la herencia árabe, el color, la playa, la ligereza. Todo convive. Es un país muy rico visualmente.
¿Cómo dirías que se relacionan las españolas con la joya?
Las españolas pueden ser bastante prácticas en el día a día. No siempre quieren ir excesivamente arregladas o recargadas. Pero cuando se arreglan, se arreglan de verdad. Y ahí aparece esa alegría, ese gusto por el detalle, por el pendiente bonito, por una pieza que tenga gracia y presencia. Eso me encanta.

“Electra y Persephone son dos maneras de contar el momento”
En París se vieron especialmente piezas de Electra y Persephone. ¿Qué representan estas colecciones?
Son dos energías distintas, pero muy conectadas con el momento actual.
Persephone nace de una idea de esperanza. Quería hacer algo floral, pero no naíf. Son formas que parecen flores congeladas, casi pixeladas, como si salieran del hielo y empezaran a florecer poco a poco. Hay cristal, plata y luego toques de color: verde, rosa, amarillo, fucsia. Tiene una cosa optimista, como de renacimiento.
Electra, en cambio, es más gráfica. Más negra, dorada, estructurada. Tiene algo años ochenta, pero sin brutalidad. Más refinado, más limpio, más actual. Hay geometría, textura metálica, navettes, contraste. Es fuerte, pero elegante.
¿Y cuál te define más ahora mismo?
Depende del día, como casi todo en la vida. Persephone tiene esa parte emocional y luminosa que me gusta mucho. Pero Electra tiene una seguridad y una presencia que me parecen muy actuales.

“La artesanía lo es todo”
En un momento tan acelerado, ¿qué lugar ocupa la artesanía en tu marca?
Absoluto. Lo es todo. Seguimos haciendo las piezas a mano en España, en nuestro taller. No es algo externalizado ni un adorno para el discurso. Es la base de la marca. Y creo que eso se nota.
¿Qué te gustaría que más gente entendiera del trabajo que hay detrás?
Que cada pieza lleva muchísimas decisiones. No solo en el diseño, también en la construcción. Yo, por ejemplo, soy muy obsesivo con que la joya sea bonita también por detrás. El reverso importa. El acabado importa. La estructura importa. Para mí una pieza tiene que estar bien resuelta en todos los sentidos.

“La gente cree que no se atreverá… hasta que se la pone”
¿Qué crees que se malinterpreta más sobre tu marca?
Que es para señoras mayores, que es demasiado arreglada o que hace falta una personalidad especial para llevarla. Y no. Muchas veces la gente piensa que no se atreverá, hasta que se la prueba. Ahí cambia todo.
¿Qué error comete la gente con las joyas grandes?
Tomárselas demasiado en serio. Una joya está para hacerte sentir guapa, no para darte miedo. Hay que llevarla como quien lleva un bolso fantástico: con naturalidad, con alegría, sin pedir disculpas.

“La moda también está para disfrutarla”
¿Hay una frase que resuma lo que quieres transmitir con Anton Heunis en este momento?
Sí: esperanza, disfrute y belleza. Me gustaría que la marca representara eso. La moda también está para disfrutarla. No todo tiene que ser solemne. Hay espacio para el humor, para el brillo, para la emoción.
¿Y qué quieres que sienta una mujer cuando lleva una pieza tuya?
Muy fácil: que se sienta guapa.
Desde Madrid y con mirada internacional, Anton Heunis sigue defendiendo una forma de crear en la que el diseño, la artesanía y la alegría de vestirse van de la mano. En un momento en el que las tendencias de joyería vuelven a mirar hacia piezas con carácter, sus joyas con personalidad, sus maxi pendientes y sus collares llamativos se sienten más pertinentes que nunca.

Descubre el universo Anton Heunis y explora nuestras colecciones online, incluidos pendientes y collares, mientras seguimos preparando las novedades vistas en París.
Fotografía: Teresa Piensos